La circulación de motociclistas en condiciones irregulares —sin luces, sin casco y a gran velocidad— se ha convertido en una problemática alarmante en las rutas del interior de Santiago del Estero. Dos recientes tragedias ocurridas en la madrugada del domingo pusieron nuevamente en evidencia esta peligrosa conducta que, lejos de disminuir, parece haberse naturalizado en distintas regiones de la provincia, entre ellas el departamento Río Hondo.
El diario El Liberal reportó dos siniestros viales fatales: uno en el departamento Figueroa, donde un hombre de 49 años perdió la vida tras estrellarse contra un poste de luz mientras circulaba en motocicleta; y otro en la Ruta Nacional 34, a la altura de Colonia Dora, donde un adolescente de 16 años falleció tras un choque frontal con un automóvil. En ambos casos, las víctimas se desplazaban en motocicletas y no se descartaron fallas en las condiciones de circulación, como la falta de iluminación o medidas de seguridad.
Una conducta temeraria que se repite
La situación se vuelve aún más preocupante al conocerse imágenes grabadas recientemente en la Ruta Provincial 92, en el tramo entre Añatuya y Colonia Dora, donde se observa a tres jóvenes conduciendo motos sin casco ni luces, en plena oscuridad. El video, captado por un automovilista, circuló por redes sociales y generó profunda inquietud entre vecinos y autoridades.
La falta de elementos de seguridad, como el casco —que es vital para proteger la vida del conductor—, y la ausencia total de iluminación, no solo aumentan el riesgo de siniestros, sino que también hacen casi imposible que otros vehículos puedan detectar su presencia a tiempo. En contextos de escasa visibilidad, como la noche, el peligro se multiplica.
Río Hondo, otro foco de alerta
En el departamento Río Hondo, esta problemática se ha vuelto cotidiana. Vecinos de Termas de Río Hondo y zonas aledañas advierten desde hace tiempo sobre el crecimiento de motociclistas que circulan de forma imprudente, especialmente jóvenes, muchos de ellos menores de edad. Las rutas de acceso a la ciudad, o las rutas que conectan a localidades del interior son escenario frecuente de maniobras temerarias, carreras clandestinas y uso indebido de motos sin patentes, sin luces reglamentarias y sin casco.
El panorama que muestran estas noticias no es nuevo, pero sí cada vez más grave. Mientras las estadísticas de accidentes crecen y las tragedias personales se repiten, es urgente reforzar tanto las medidas preventivas como la educación vial. El uso del casco, la iluminación adecuada y el respeto por las normas de tránsito deben ser mínimos irrenunciables, especialmente entre los más jóvenes.
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