Con los años, a esa postal tan santiagueña de los hijos que homenajean a su madre con una fiesta de cumpleaños a la que llevan de invitados a sus amigos, y la animan con música y baile, le quedó chico el patio de la casa y ganó la calle. Más aún. Le quedó corto el festejo de un solo día – el domingo – y le sumaron el viernes y el sábado. Todo fue quedando chico, porque la fiesta era en torno a María Luisa Paz de Carabajal, la mujer nacida en Clodomira, que se instaló en el barrio Los Lagos, de La Banda, tuvo 12 hijos, a los que crió con folclore, y que sin imaginarlo gestó al «Padre de la Chacarera», y acogió en su descendencia nombres que son parte de la historia folclórica de la Argentina.

Como aquel 15 de agosto de 1951, cuando sus hijos mayores, Héctor, Enrique, Julio, Carlos y Ernesto decidieron festejarle sus 50 años, el patio del barrio Los Lagos está listo para recibir desde mañana viernes 18, a las 15 hasta el domingo 20, a las familia, y a todos los que le dieron a la abuela María Luisa un lugar en su corazón.

«Nació como un festejo familiar, que se fue repitiendo cada 15 de agosto. Y en sus inicios ya eran muchos porque eran 12 hijos varones, y cada hijo tenía entre 5 y 6 hijos. Y en los años 80, recuerdo que cada familiar llevaba dos o tres amigos. Por ejemplo, mi padre ‘Chaca’ que trabajaba en Frasogo invitaba a sus compañeros de trabajo, y mi tío que trabajaba en la Coca-Cola, hacía los mismo. Entre toda la familia preparaba la comida para los invitados, que eran unas 400 personas en el patio, donde se montaba un pequeño escenario», dice Fily Carabajal, quien está en la organización con Edy, «Chaca», Zua y Cuti Carabajal.

Y agrega: «Esto ha sido así hasta el 89. Calculo que el cambio se produjo cuando se dividió el grupo Los Carabajal, cuando Peteco se va por un lado, Cuti y Roberto, por otro. Ahí es cuando comienza a verse a la juventud en este evento porque en las giras que hacían Los Santiagueños, que causaron una revolución en el folclore, y Cuti y Roberto, y Los Carabajal, invitaban a participar de la fiesta en agosto. Entonces, en los 90 comienzan a verse los primeros turistas, mochileros, que venían en carpa, porque en algún escenario del país los habían invitado Peteco, Cuti, Roberto, o el mismo Demi o Roxana».

Esos primeros turistas instalaban sus carpas en el patio de la casa de la abuela hasta el domingo, el día de la fiesta. Hoy la dinámica cambió. La gente colma las plazas hoteleras, alquila habitaciones en la vecindad, el escenario se instala en la calle y la comida es ofrecida por puesteros. Porque ya no son 400 o 500 invitados sino 30 mil personas las que se llegan a La Banda en agosto para sumarse a los festejos de un cumpleaños que corrió riesgo de desaparecer cuando la abuela Carabajal falleció.

Al respecto, Fily recuerda que «en el año 93, se estaba preparando como de costumbre la fiesta y ella fallece una semana antes, el 9 de agosto, cuando iba a cumplir 92 años. Como en ese entonces no teníamos la comunicación tecnológica de hoy, la gente había llegado para la fiesta. Entonces, se hizo una reunión en el patio, a la que se sumaron los turistas y también los vecinos, que habían empezado a vender comida y a recibir gente. Recuerdo que estaba, Cuti, Cali, mi papá, anunciando que no se iba a seguir festejando porque la abuela había fallecido, y los turistas plantearon su deseo de seguir homenajeándola. Habían encontrado en La Banda, su lugar adonde venir en agosto. Así se decidió seguir haciendo este festejo todo los años».

El desafío ante la gran convocatoria

«El desafío de cada año es que la gente pueda disfrutar de manera segura, con alegría, sin ningún tipo de inconvenientes, ya sea desde la seguridad, en lo que agradecemos a la Policía de la Provincia; que siempre están colaborando; el bienestar en sí en la ciudad, cuidando la limpieza, la iluminación, por intermedio de la Municipalidad de La Banda, cámaras de Alerta Banda, y montar un escenario con un buen sonido para que cada artista que suba pueda expresar su música de la mejor manera», dice Fily Carabajal, quien junto a su hermano Edy, Cuti, «Chaca» y Zúa llevan adelante el Encuentro Cultural «Las Manos de mi madre», en el que se convirtió la tradicional fiesta de la abuela María Luisa, que hubiera cumplido 122 años el 15 de agosto, y que sigue siendo celebrada.

Micrófono abierto para homenajear a María Luisa 

El escenario siempre se instala frente a la casa de la abuela María Luisa Carabajal, en el barrio Los Lagos, porque es una manera de mantener viva la tradición de aquel festejo familiar.

Esta edición del Encuentro Cultural «Las Manos de mi madre» empezará el viernes 18, a las 15, con la presencia de Felipe y Santiago, los niños de Santa Fe que cantan folclore y cuyos videos se viralizaron. Ellos deseaban participar y eso se hará realidad. Además, el escenario recibirá a distintos artistas hasta las 22.30.

El sábado 19, la actividad se reanudará a las 15. A las 18 habrá un homenaje al bailarín José Rey, y a los turistas que vienen desde hace 35, 25 y 20 años de manera ininterrumpida.

El domingo, a las 12, Cuti Carabajal subirá al escenario a dar la bienvenida y a agradecer, luego se sumarán a cantar los distintos integrantes de la familia Carabajal, y entre las 20 y las 21, Demi hará el cierre.

Fuente El Liberal