Alertado por el FBI y con orden del juez federal Nº 1 de Santiago del Estero, Guillermo Molinari, un cuerpo especial de la Policía Federal detuvo a un vecino del barrio Industria de más de 50 años, que había recabado información en internet sobre el Estado Islámico y de cómo fabricar una bomba casera.

Además, la Justicia Federal santiagueña está tras los pasos de un joven que sería cómplice de este hombre que ya fue indagado por el juez Molinari y que se abstuvo de declarar luego de escuchar los cargos en su contra.

EL LIBERAL dialogó con el magistrado federal y al consultarle sobre las novedades del accionar de la justicia, sorprendió al revelar esta resonante causa, guardando los detalles porque continúa abierta la investigación.

Molinari indicó que el 30 de mayo pasado, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI siglas en inglés) de los Estados Unidos se comunicó con el Ministerio de Seguridad de la Nación, para poner en aviso de la posible presencia de una «célula» del Estado Islámico o de presuntos vínculos con esta organización terrorista internacional en Santiago del Estero.

El FBI detectó que desde un domicilio del barrio Industria, a través de una cuenta de Telegram (una plataforma de mensajería instantánea como WhatsApp, pero de origen ruso), una persona estaba recopilando información sobre el temido «Daesh» y de cómo se puede armar una bomba casera.

El ministerio a cargo de Aníbal Fernández hizo la denuncia ante la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia que depende de la Procuración General de la Nación. Este organismo específico del MPF se puso en contacto con la Fiscalía Federal General a cargo de Indiana Garzón, quien a su vez radicó la denuncia en el Juzgado de Molinari.

El procedimiento se concretó el miércoles por la noche por parte de efectivos de una Unidad Anterrorista de la Policía Federal y se detuvo al titular de esa cuenta de Télegram en un domicilio del barrio Industria, indicó Molinari en diálogo con este medio.

En la oportunidad, también se secuestraron dispositivos móviles como un celular y una tablet que habrían sido usadas para buscar la «peligrosa» información en Internet.

Esta persona, de más de 50 años, fue indagada el jueves por el juez federal y con la asistencia de una defensora pública oficial. Ante las preguntas del magistrado, el imputado optó por guardar silencio.

Mientras tanto, la investigación continúa abierta ya que la Justicia Federal está tras los pasos de un cómplice de este vecino del barrio Industria, el cual sería un joven que también estaría detrás de la recopilación de material «sensible» en la web sobre el Estado Islámico y la fabricación de explosivos caseros.

Los investigadores buscan dar con este sujeto para que sea indagado por el juez Molinari y que pueda aportar datos que permitan entender hasta donde llegan los presuntos vínculos con el Daesh y con qué propósito buscaban información para armar una bomba casera.