El defensor de la Tercera Edad y presidente de la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría (SIGG), Dr. Eugenio Semino exigió «un aumento del 107% para los jubilados y pensionados» ya que según indicó «mientras los diversos sectores del sistema productivo negocian sus aumentos para no perder frente a la galopante inflación, el sector de los jubilados y pensionados sigue viendo cómo sus ingresos, ya de por sí miserables, se evaporan entre sus manos».

El referente del sector pasivo, sostuvo que «sin la posibilidad de realizar medidas de fuerza que condicionen el accionar de la clase política, los jubilados se convierten en las principales víctimas de la crisis actual. Y el deplorable estado en el que se encuentran los haberes jubilatorios pone en evidencia el modo de funcionamiento de un sistema político que solamente responde a la coerción y el oportunismo».

Semino, puntualizó que «dejar que las jubilaciones se vayan devaluando con respecto a la inflación es la principal estrategia para cumplir con los objetivos del ajuste exigidos por el FMI. Y es también uno de las principales causas del empobrecimiento general de la población».

Añadió que «la plata del jubilado no es solamente del jubilado. Es dinero que ingresa en el sistema económico mediante el consumo y el pago de servicios. El jubilado no va a guardarse la plata, lo cual de todas formas sería imposible hacerlo con plata argentina, ni tampoco va a llevársela del país. Lo que tenga lo va a gastar aquí y ahora. En un país cuya economía depende fuertemente del consumo interno, el fortalecimiento de un sector que supera el 10% de la población total, es un buen negocio a largo plazo».

Sin embargo, afirmó que «en lugar de eso se sigue aplicando la receta de licuar las jubilaciones, cumpliendo con la paradoja de darle cada vez menos a quien más lo necesita. Y llegando incluso a implementar medidas objetivamente edadistas, es decir, discriminatorias hacia las personas mayores, tal como fue el último anuncio de un bono para personas que no tienen ningún tipo de apoyo, pero que tienen que cumplir el requisito de ser menores de 64 años».

Puntualizó Semino que «imaginemos un país en el que el gobierno anuncia beneficios solamente para hombres, o solamente para personas blancas o para personas que ya tienen buenos ingresos. Imaginemos que somos mujeres en ese país imaginario, que no somos personas de color, o que no tenemos un ingreso alto. Imaginemos lo que sentiríamos en una situación así. Los jubilados argentinos no necesitan imaginar nada, porque viven todos los días de su vida en ese país demasiado real».

Canasta básica

En octubre, el defensor de la Tercera Edad, reveló el importe de la Canasta Básica de los Jubilados e indicó que «los nuevos datos de la Canasta Básica de los Jubilados ratifican la situación de precariedad y miseria en la que se hunde cada vez más el sector. Una canasta básica de $151.478 en un contexto en el que 6.000.000 de jubilados cobran una mínima de $43.000 y en el que el resto recibe un haber promedio de $ 65.000. Mientras que la Pensión Universal para Adultos Mayores (Puam) es de $ 34.642».

Agregó que «el intento de mitigar el problema mediante el anuncio de bonos que son como monedas arrojadas a un pueblo hambriento no solamente son inútiles sino también contraproducentes. Son parches que resaltan el agujero que quieren ocultar. En un contexto en el que hacen falta más de tres jubilaciones mínimas para cubrir una canasta básica, el anuncio de un bono de $7.000 es insultante».