Los médicos riojanos ya no saben cómo explicarle a Ricardo Quintela que no llegan a fin de mes, sus pares cordobeses le explicaron a Juan Schiaretti que no habrá sistema de salud el miércoles porque no empardan sus sueldos con la canasta básica, los porteños en su día 19 de paro indeterminado histórico le gritan en la puerta del despacho a Horacio Rodríguez Larreta que recomponga el salario y permita que los médicos recibidos ganen al menos un sueldo que les permita dormir en sus casas y no tener tres trabajos, y así, la triste y desalmada realidad, se replica en casi toda el país: los indispensables son ahora los que se sienten descartables, ya nadie aplaude y las familias se entristecieron y enojaron por igual. El conflicto, dicen, recién comienza y «la gente se va a empezar a morir», le dijo un médico a medios nacionales

Ada Carnero, delegada de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de Córdoba, dijo que están “construyendo el paro para el día 16 próximo, todos los trabajadores de salud nos vamos a manifestar durante todo ese día con un paro provincial”, ratificó.

Aprasolar, que nuclea los profesionales de la salud en La Rioja tuvo paro, protestas, acampe, marchas, insultos, todo lo que se les ocurrió a los médicos para que les permitan vivir mejor en la provincia que menos aporta pero más cobra del estado nacional. Los trabajadores del hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez se movilizaron dos jueves atrás este a la sede del Ministerio de Salud en Rosario para reclamar el pago a los médicos de guardia y por los atrasos en el pago a médicos de los consultorios, también plantearon la necesidad de que el sector sea reconocido como hospital de tercer nivel.

Médicos residentes que realizan tareas en los distintos servicios del hospital Perrando de Chaco se reunieron sin éxito y llevaron a cabo protestas en la provincia de Jorge Capitanich buscando destrabar el conflicto generado por la «falta de respuestas» al reclamo de mejora en los montos de las becas que reciben, que duró más de un mes.Los porteños llevan 19 días de paro, 19 movilizaciones, se aúnan con piqueteros en el Obelisco para marchar juntos, una imagen lisérgica para los que se formaron diez años y pretenden que les paguen un sueldo que les permita vivir de la medicina. La política les soltó la mano, y los médicos esta vez no van a volver a trabajar.

Un informe de Bloomberg confirmó días atrás que un residente chileno gana 2073 dólares, uno brasilero 800 dólares y uno mexicano 733 dólares y un argentino a valores de dólar MEP 584 dólares, que en realidad al blue que pueden acceder los médicos usualmente son menos de 500. Es decir, Argentina es el país al que los inmigrantes vienen a atenderse porque es gratis recibir tratamientos complejos, pero los médicos ganan sueldos que los convierten en pobres. Estadísticamente el salario precisa recomposición salarial y cambios en la forma de trabajo. El franco post guardia como en muchos lugares del mundo, mejoras edilicias y de materiales, mejores paritarias, el combo de pedidos es tan esencial como doloroso para los trabajadores de la salud.

Hoy a las 20, los médicos porteños harán una marcha de luces en silencio, con velas y linternas desde el cruce de las avenidas Juan B Justo y Santa Fe. Allí, médicos y familiares marcharán pidiendo recomposición salarial y paritarias libres, algo que no logran teniendo en cuenta que durante la pandemia se les suspendieron las vacaciones, los francos y trabajaron sin dormir el pico de la cuarentena obligatoria. Es la novena semana de paro, con 19 marchas de protesta.

El debate de fondo que incluye al presidente Alberto Fernández, Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Facundo Manes y todos los que aspiran a ser presidente en ocho meses es: quién tendrá la habilidad de entender que quien capitalice la mejora de los médicos, será el sucesor de Fernández. El destrato no es de Quirós o de Cristina, el desprecio hacia los médicos es transversal y de décadas, entonces quien logre cambiar la realidad de esos médicos, lo capitalizará en las próximas elecciones. Desafíos para una clase dirigente inmiscuida en sus dilemas internos, que gobierna de espaldas a la sociedad.