Simpatizantes del mandatario saliente Jair Bolsonaro, quien no reconoció nunca la derrota, rompió el vallado de la Policía Militar e invadió el edificio del Congreso Nacional. Los manifestantes se concentraron en el Cuartel General del Ejército, en Brasilia, y descendieron hacia la Esplanada de los Ministerios este domingo por la tarde.

El presidente Lula Da SIlva habló en cadena nacional y dijo que se “han destruido los edificios luego de la invasión”, y que “todas esas personas serán encontradas y castigadas”. “No se puede atacar a la libertad democrática, la libre expresión”, afirmó y agregó: “Les pedimos a las personas que respeten las instituciones que fueron creadas para mantener el orden”.

En ese sentido, trató a los manifestantes como “fascistas fanáticos” y recordó que “nunca ocurrió en la historia de este país al similar”. Incluso sostuvo que la izquierda a tenido “gente muerta y gente desaparecida”, pero que “nunca un partido de izquierda tomó el poder judicial y el poder legislativo”.

“Todas las personas serán punibles, vamos a averiguar quienes financiaron a estos vandalos y lo pagaran con toda la fuerza de la ley”, añadió.

En la misma conferencia en la que habló sobre lo ocurrido en Brasilia, el presidente de Brasil, Lula realizó un decreto en el que instauró que se realice una “intervención federal” de las fuerzas armas federales en la región.