El debate sobre la conveniencia de la repitencia en el sistema educativo volvió a instalarse en la Argentina a partir de una serie de reformas que tiene en carpeta la provincia de Buenos Aires. Se trata de cambios que les otorgarían a los estudiantes secundarios la posibilidad de avanzar de curso a pesar de tener materias adeudadas, incluso de los primeros tres años del nivel medio.

Puntualmente, el proyecto que quedó en suspenso por parte del Consejo General de Educación plantea que en lugar de las 13 materias tradicionales que tiene la secundaria, las asignaturas quedarían englobadas en ocho o nueve agrupamientos verticales, es decir, que atravesaran los seis años que dura el nivel. De esta manera, los estudiantes podrían arrastrar agrupamientos -por ejemplo Matemática- pendientes de aprobación durante incluso los primeros tres años de secundaria

“La repitencia no sirve, hay que investigar por qué los niños no aprenden”, sostiene neuropediatra Sandra Berta, especialista en educación y creadora de la plataforma digital Banedi (de utilización en escuelas y colegios). La especialista recordó que la repitencia es un fenómeno que viene creciendo en los últimos 10 años, y que su fin primero y último es lograr que los niños adquieran los conocimientos necesarios en cada nivel a fuerza de reiterar los procesos. Sin embargo, muchos académicos coinciden en su falta efectividad y en la necesidad de tomar otro tipo de medidas para resolver el problema de fondo: la falta de aprendizaje.

Berta explicó por qué no está a favor de repetir. “Una vez más pareciera que estuviéramos corriendo del centro lo verdaderamente importante. El niño que repite es un niño que no aprendió, por lo tanto, lo importante es descubrir por qué no aprendió. Si vuelve a cursar en la misma escuela, bajo la misma metodología, probablemente no se resuelva el problema. Hacer repetir a un chico para que vuelva a lo mismo no tiene sentido, porque no se estaría atacando la causa por la que debió repetir”, aseveró.

Según la experta, lo que la sociedad debe preguntarse es por qué repiten y por qué no aprenden. “No hay estudios internacionales que indiquen por qué los niños no aprenden. Siempre se investiga el porcentaje de niños que no aprende, el porcentaje que abandona, el porcentaje que accede a universidades…pero nadie investiga el nudo del problema. Todos los caminos nos llevan al mismo nudo, y nadie está encarando ese nudo. El nudo de por qué no aprenden. Esto es lo que hay que abordar. Esto está pasando en todos los países, con o sin reforma educativa”, enfatizó.

Afirmó que es clave detectar el por qué los niños no aprenden, qué sucede en las trayectorias escolares, cuál es el problema, permitirá avanzar para que los niños adquieran los conocimientos necesarios. “En cada caso habrá una situación particular, y para ello es imprescindible saber esa razón, actuar en consecuencia, formar un plan de contingencia y evitar la deserción escolar”, remarcó.

“No existen niños que no puedan aprender, todos pueden hacerlo. Si esta situación existe es porque en algo estamos fallando como sociedad, sea que para algunos de ellos la estrategia de enseñanza no es la adecuada, porque están inmersos en una conflictiva social y familiar que no les permite estar disponibles para el aprendizaje o porque alguna de las funciones cognitivas que resultan pilares fundamentales para el aprendizaje no está funcionando adecuadamente. En la medida que no tomemos en cuenta esta premisa, la crisis educativa seguirá avanzando y destruyendo el capital humano de América Latina”, concluyó Berta.