Julio “Chocolate” Rigau (63), el puntero político del PJ que fue detenido cuando sacaba plata de un cajero con 48 tarjetas de débito de empleados de la Cámara de Diputados bonaerenses. recuperará la libertad este jueves.

Según confirmaron a Clarín fuentes judiciales, un dictamen de la Cámara Penal de Apelaciones platense consideró que la policía no tenía orden de “requisa” para intervenir cuando el hombre extraía dinero en un bóxer del Banco Provincia ubicado en pleno centro de la capital provincial. Es un tecnicismo que beneficia al puntero que fue atrapado y pasó 12 días preso.

El dirigente –de extenso recorrido en todas las agrupaciones internas del PJ platense– será puesto en libertad esta tarde, según confirmó este diario. Y el proceso que intenta descifrar e identificar a los responsables de las maniobras de la denominada “caja negra” de la política se derrumbaría como un castillo de naipes.

De acuerdo con el principio legal conocido como “fruto del árbol venenoso”, todas las actuaciones que hizo la Justicia a partir del momento en que quedó preso Rigau –el sábado 9 de septiembre– serán anulados porque el acta 1 del expediente fue considerado nulo.

Fallo escandaloso
En un fallo con voto dividido, la Sala III de la Cámara de Apelaciones, hizo lugar a un habeas corpus que presentó el Alfredo Gascón Cotti, defensor del dirigente detenido. Con el voto de Juan Alberto Benavides y la adhesión de Alejandro Villordo, concluyeron que los policías que llegaron esa noche al cajero por la denuncia de un vigilador de plaza San Martín, no tenían atribuciones para revisar (hacer una “requisa”) a “Chocolate”.

Allí fue que constataron que en una bolsa de residuos guardaba casi 1,2 millón de pesos y que en otras 48 bolsitas tenía las tarjetas de débito a nombre de empleados de Diputados de las que extraía 30 mil pesos de cada una (el máximo permitido por el Banco).

Los camaristas consideraron que al no estar cometiendo “un delito aparente” que podría habilitar la intervención de la fuerza de seguridad, los agentes habrían “invadido la privacidad” de Rigau.

Esta decisión –que tuvo el voto en disidencia del juez Juan Cruz Mateo– podría ser apelada por la fiscal Betina Lacki, quien tuvo a su cargo la instrucción del proceso hasta ahora. La fiscalía obtuvo las filmaciones del Bapro de esa noche, un acta que inició la presidencia de la Cámara de Diputados para hacer una investigación interna y el aporte testimonial de casi la mitad de las personas que figuran como dueñas de los plásticos que poseía Rigau.

La imputación era por “estafa reiterada en al menos 177 casos contra 45 personas”. Es el número de tickets que tenía el puntero el día de la detención. Tres de las credenciales para sacar dinero eran de familiares suyos. En esos casos la Justicia supuso que no había estafa.

27,5 millones de pesos por mes
Los contratos que cobró (por lo menos en agosto y empezaba a retiar en septiembre) eran por 580 mil pesos cada uno. O sea: Chocolate recaudaba casi 27,5 millones de pesos por mes.

La gran incógnita que no se pudo determinar es si Rigau era un eslabón perdido o formaba parte de una estructura de corrupción. Cuando el juez de Garantías Guillermo Atencio aceptó la detención evaluó que si avanzaba la investigación podría llegar a detectarse “un acto de corrupción de inmensurable trascendencia”.