En Termas, la comunidad se ha unido en torno al noble propósito que cumplen las campañas de donación de sangre que se organizan cada mes en nuestra ciudad y que sirven para, literalmente, salvar vidas.

Cristina Carrizo relató cómo su vida depende de la generosidad de los donantes de sangre. Recibe transfusiones de sangre regularmente, lo que le permite mantener su tratamiento y disfrutar de su familia. Su historia es un recordatorio de cómo un acto tan aparentemente simple como donar sangre puede marcar una diferencia crucial en la vida de una persona.

Las colectas de sangre mensuales son posibles gracias a la colaboración de numerosos voluntarios y a la labor conjunta con el Centro Provincial de Sangre. Este trabajo en equipo garantiza que los pacientes, tanto en el hospital local como en el Hospital Regional de Santiago, reciban los tratamientos necesarios. Esto es especialmente vital para aquellos que se someten a cirugías y necesitan sangre para sus procedimientos.

Paulo Palavecino es otro ejemplo. A pesar de su discapacidad visual (con obvias dificultades para la movilidad) se ha acercado varias veces a donar sangre entendiendo que este gesto noble y continuo sirve para salvar vidas

Los requisitos para donar sangre son simples: ser mayor de 18 años, gozar de buena salud y presentar un documento de identidad. Es esencial que los pacientes que han recibido transfusiones cumplan con la devolución de donantes, ya que esta es la única forma de mantener un banco de sangre estable. Mantener este banco de sangre es fundamental para garantizar que las necesidades médicas de la comunidad se cubran adecuadamente.

Los testimonios de Cristina y Paulo son relatos conmovedores, de gente común como cualquiera de nosotros. Son un recordatorio de cómo la donación de sangre salva vidas y fortalece los lazos de solidaridad en una comunidad. Es un ejemplo de cómo un pequeño gesto puede tener un impacto tan significativo en la vida de quienes luchan contra enfermedades graves. La generosidad y el compromiso de los donantes voluntarios son invaluables, y esta historia es un llamado a seguir apoyando esta causa noble y vital.