En la huella del antiguo Camino Real la localidad de Villa Jiménez atesora con mucha devoción la reliquia de Nuestro Señor Hallado, imagen que motiva una importante movilización de feligreses durante el mes de mayo para honrarlo y rendirle honores.

Villa Jiménez es un típico pueblo del interior del departamento Rio Hondo. Se llega recorriendo la Ruta 9 hasta la altura de Rodeo de Soria y adentrándose unos 12 kilómetros primero por un camino rural y luego se ingresa a la ruta provincial que ya nos traslada, a pocos kilómetros más con esta devota localidad.

Un camino casi en línea recta con algunos animales a la vera y casitas van delineando un recorrido rural que se encuentra en buenas condiciones.

Las referencias a la devoción de Nuestro Señor Hallado se encuentran ya en libros de Orestes Di Lullo y en trabajos académicas como los de la investigadora María Cecilia Rossi, quien a propósito de Di Lullo afirma que “la Fiesta del Señor Hallado, se celebra en Villa Jiménez, Departamento Río Hondo, donde se ha erigido una hermosa capilla en 1892 por empeñosa gestión del cura Don Antenor Bravo.

La leyenda dice que un vecino de Ovejeros encontró al santo entre las sierras. Llevado a su domicilio, el cura de Sotelos se encargó de darle albergue en la capilla de esa localidad. Pero por dos veces se huyó el Señor Hallado de Sotelos hasta que, cansado, resolvió llevarlo a Santiago, en viaje para dicha ciudad «quedó a hacer noche» en Villa Jiménez, de donde no pudo ya moverlo. Antaño, era muy grande la devoción que se tenía al Santo.

Los hombres se bajaban de los caballos para saludar la capilla. Y para las fiestas, que se celebraban antes de Corpus venía gente de Tucumán y Santiago que amanecía velando al Señor. Eran de ver aquellas romerías de peregrinos alrededor de la iglesia, durante la novena del Hallado y que se alargaba nueve noches más para cumplir con la Virgen de Monserrat.

La profesora Vagliati cuenta que “La primera capilla que se hace en Villa Jiménez tiene un motivo y ese es porque allí se encontró un relicario de plata bañado en oro, que en la parte central tiene la pasión de cristo en relieve. Recién en el año 1797 se erige la capilla la hacen los Jesuitas quienes eran de origen genovés y conservan el nombre del Señor Hallado, como se la conoce en la actualidad. Esas imágenes son tan antiguas como las del Amo Jesús, La Dolorosa, el Jesús Yaciente y San José. Son tan antiguas incluso los altares tallados en madera que se ha declarado monumento provincial por Ley 6734 el 17 de Mayo del 2005 de modo que esa Iglesia ahora es Patrimonio Cultural de la Provincia.”

Los pobladores de Villa Jiménez están profundamente aquerenciados con su celebración. El Señor “Hallado” resume el sincretismo y la vocación de las comunidades rurales a respetar el legado de sus mayores, pues no hay que olvidar que la transmisión de la existencia del Señor “Hallado” y de su honra deriva de tradiciones orales transmitidas de generación en generación.

“Hace unos 30 años que se hace la fiesta, en antaño duraban semanas”, acotan los pobladores y luego se hacía una fiesta en Semana Santa con una particularidad: Toda la celebración tenía una liturgia basada en lo sacro.

“La gente quería festejar de una forma más alegre”, aportan los memoriosos del lugar. Ahi es donde la tarea pastoral de los sacerdotes de La Salette asume un papel de interpretar los pedidos de los pobladores. En ese entonces el padre Alfredo Velarde con la historiadora termeña Perla Vagliati consultan con la gente y se decide poner la fecha del tercer sábado de mayo como fecha fija para la celebración.

Desde siempre los vecinos del lugar le dieron un lugar de importancia al Señor “Hallado”. Ellos fueron quienes, convencidos en su fe, desde hace décadas, pusieron el esfuerzo. La celebración tiene lugar el tercer sábado del mes de mayo.

La capilla de arquitectura jesuítica se hizo con el aporte de los pobladores, Ellos mismos donaban hasta sus animales para encarar la construcción de la misma. Quienes recibían los milagros del Señor “Hallado” llegaban a traer vacunos como promesa por los favores recibidos.

En el interior se encuentran imágenes muy diversas. Desde el Señor Dios Hallado, que preside el Altar hasta la Virgen de Montserrat, el Cristo Yacente, la Virgen del Rosario, la Virgen del Carmen, Nuestra Señora de los Dolores, el Cristo Coronado, San José, entre otras imágenes. Muchas de ellas son muy antiguas.

Las primeras fiestas se hacían con donaciones de la gente que colaboraba para encarar las siguientes fiestas. En la actualidad hay una comisión que trabaja para coordinar cada año los aspectos operativos de la celebración.

La devoción va creciendo cada año. Es notorio ver como devotos de diferentes localidades santiagueñas llegan para rendirle honores. Los que llegan quedan asombrada porque las imágenes son muy antiguas. Muchos pobladores se fueron a vivir a Buenos Aires y vuelven para la fiesta. La gente que viene pide por la salud y muchos vienen con promesas.

En el día de la festividad se celebra la misa central en la zona externa que comprende todo un predio para permitir el cómodo desplazamiento de los feligreses. El fervor devoto al Señor Hallado es fuerte y llega gente en caballadas. El lugar se convierte en un importante punto de encuentro donde también hay comidas típicas.

La capilla también tiene actividad religiosa a lo largo del año. Hay catequesis de niños y de confirmación Dependen de la Capilla de Termas. Con la presencia del párroco Ariel Muratore que llega desde Termas, hay misa mensual que es el tercer jueves de cada mes.