Tras ser declarado “Huésped de honor” de la provincia de Santiago del Estero, adonde fue a entregar viviendas, el presidente Alberto Fernández se refirió a sus primeros 1000 días en la gestión y dijo que fueron “muy traumáticos”. En un repaso por la pandemia, las dificultades con la deuda externa y la guerra entre Rusia y Ucrania, el mandatario aseveró que se necesitó “no ser débil de carácter” y tener “coraje” para afrontar esta etapa frente a la Casa Rosada. Asimismo, llenó de elogios al gobernador Gerardo Zamora, sentado junto a él en el acto, y enfatizó en la necesidad de unir esfuerzos con las demás fuerzas políticas.

“No fueron días fáciles estos 1000, fueron días muy traumáticos”, aseveró Fernández, quien al comenzar su discurso consideró que este lapso de tiempo era bueno para tomarse “un instante de reflexión”.

Así, dijo que la humanidad tuvo que sobrellevar una “pandemia impiadosa que se llevó millones de vidas en el mundo” y habló de esta generación como “sobreviviente de un tiempo de horror y de mucha incertidumbre”. Tras un repaso por los momentos iniciales de la crisis sanitaria, y entre críticas a la gestión anterior por el estado de la red de salud sin mencionar específicamente a Mauricio Macri, destacó el “haber estado juntos” en ese entonces. “Fuimos muy atacados”, acotó en cuanto al proceso de vacunación, pero deslizó no querer “ni recordarlo” y destacó el estado de inmunización en el país.

“Pasaba todo eso y tenemos que arreglar otros problemas que nos dejaron, los problemas de la deuda, la economía”, siguió. En cuanto a eso, destacó el nivel de empleo que tiene la construcción, con 430.000 trabajadores registrados. ”Cuando llegamos, había 200.000″, contrastó. Asimismo, puntualizó en la construcción de viviendas en las distintas provincias y dijo que hay 120.000 en proceso, junto a 5000 nuevas obras públicas en ejecución. Destacó también las tasas de crecimiento.

“Vivimos un tiempo aciago”, entendió sin embargo y admitió que “falta un montón”. En base a esto último, se refirió a los aumentos de precios, algo que preocupa a la Casa Rosada y que no logra una baja considerable pese a los cambios de equipo económico, en la previa de esta tarde, cuando se conocerá el indicador de agosto. “Tenemos que darle una pelea clara a la inflación, que cuesta mucho combatir. En gran parte es derivada del contexto mundial, pero tenemos que dar la pelea para que los salarios alcancen y nosotros no vamos a ceder en esa lucha”, sostuvo.

Fue en ese momento que el mandatario ponderó su postura durante estos 1000 días. “Todos los que gobernamos en este tiempo, lo único que no teníamos era que ser débiles de carácter”, aseveró y desglosó: “Había que tener fuerza para enfrentarse a los acreedores siendo un país quebrado; para enfrentar la pandemia cuando habían terminado con el Ministerio de Salud, vaciado los hospitales, abandonado al personal sanitario; cuando empezó la guerra para reclamar que los misiles no se convirtieran en hambre para el sur. Coraje para ir a la Cumbre de las Américas y decir en Los Ángeles lo que padece América Latina”.

De esta forma, arengó: “Ese coraje que tuvimos, lo tuvimos cada uno de los que nos tocó gobernar este tiempo. Y con ese coraje vamos a hacer lo que haga falta para que la Argentina se ponga de pie. ¿Cuándo? Cuando todos los argentinos y las argentinas sean felices, vivan en un lugar donde puedan vivir sus vidas y sientan que el desarrollo también les toca a ellos”.

Todo lo dijo bajo la atenta mirada de Zamora, quien no acompañó todos los aplausos para el Presidente. Sí lo hizo cuando el mandatario le dijo que era un gobernador “demandante” e inmediatamente aclaró: “Es verdad que demanda, pero todo lo que demanda el norte grande es poco porque ha sido postergado por años y no podemos seguir postergándolo más”.

Antes, Fernández le había dicho al titular del Ejecutivo santiagueño que era un “gobernador extraordinario”, que tenía una “mirada integradora”, “respeto por la democracia” y “vocación de dialogar”.

Este último concepto fue el que utilizó para pedir cohesión entre las distintas fuerzas políticas. Es que contó que conoció a Zamora en 2003 cuando era jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y que el mandatario provincial de origen radical -pero ahora socio del kirchnerismo- era intendente, y quería ser gobernador. “No estaba con nosotros. Ganó aquellas elecciones y se vino a Buenos Aires, nos tomamos el primer café. Le dije a Néstor: ‘Mirá, yo no entiendo muy bien por qué este tipo está en contra nuestro, porque piensa y habla parecido a nosotros’”, relató.

Allí estuvo también la presidenta provisional del Senado y esposa del mandatario provincial, Claudia Ledesma Abdala -a quien saludaron reiteradas veces por ser hoy su cumpleaños-; el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi; y el titular de Obras Públicas, Gabriel Katopodis.