En los últimos años una práctica fue poniéndose de «moda» antes de que empiecen las clases. Se trata del Último Primer Día, un festejo que consiste en el consumo desmedido de alcohol entre menores de edad para ir luego bajo estos efectos a los establecimientos educativos. Ante esto, Sedronar emitió recomendaciones.

 

La Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina alertada por esta actividad cada vez más frecuente en menores decidió emitir un comunicado para las entidades educativas, padres e incluso estudiantes.

¿Qué hacer para abordar el UPD en la escuela?
– Pensar y problematizar desde la escuela el rol de los adultos en estos eventos: trabajar articuladamente con las familias y adultos de la comunidad para generar acuerdos y prácticas de contención y cuidado para este evento. Se trata de alojar y contener a los jóvenes y no de dejarlos solos.

– Diseñar anticipadamente desde la escuela propuestas para este evento e incluirlas en la planificación anual de la institución. Puede trabajarse aquí sobre los acuerdos institucionales de convivencia construidos conjuntamente entre toda la comunidad educativa, de modo que se reafirme la responsabilidad colectiva en torno a las prácticas de cuidado para este día.

– Brindar información científicamente validada, actualizada y acorde a fin de problematizar el consumo de alcohol y sus consecuencias físicas y sociales.

– Potenciar los espacios de participación que los jóvenes ya tienen en la institución escolar, como el Centro de Estudiantes, incluyéndolos en la planificación y armado de este día.

– Hacer parte a todo el personal de la institución educativa en el desarrollo de prácticas preventivas y cuidado. Las figuras del personal no docente y preceptores son claves para trabajar el ingreso de los y las estudiantes a la escuela en el UPD.

– En el caso de aquellas y aquellos estudiantes que no puedan sostener la jornada ese día en la escuela, puede acordarse que no asistan, pero que las familias, las escuelas y la comunidad trabajen en articulación para garantizar los cuidados de esas y esos jóvenes. Y que, luego, se pueda reflexionar sobre estas situaciones en el ámbito escolar.

– Buscar que las medidas que se tomen desde la escuela no sean únicamente prohibitivas o sancionatorias. Es importante que esto sea tomado como un hecho pedagógico y poder trabajarlo con los adolescentes para reflexionar críticamente sobre estas prácticas.