El suicidio adolescente es una problemática que sigue generando preocupación en nuestra sociedad, y a la que la comunidad médica especializada le brinda importantes espacios de discusión respecto de sus motivaciones y de las formas en que se lo puede prevenir.

“Tenemos que escuchar a nuestros jóvenes que dan signos cada vez que se sienten mal”, sostuvo la especialista en salud mental, licenciada en psicología Adriana Cortese, al analizar los últimos casos que se registraron en nuestra provincia.

La licenciada Emily Azar por su parte, asegura que la prevención “es posible”, y lo fundamentó asegurando que “9 de cada diez suicidios se previenen”. “Una de las formas es no desestimar las famosas frases ‘no quiero estar’, ‘no quiero vivir más’, ‘si me muero mejor’, ‘me voy y no voy a volver’”, asegura y también acentuó que no debe tomarse por cierta la frase “el que avisa que se va a suicidar no se suicida”.

La licenciada Cortese dijo que “durante mucho tiempo se pensó (y todavía se escucha el mito) de que quien tiene pensamientos suicidas siempre cumple su meta. Pero esto no es así. Hay señales de alerta que van dando las personas que atraviesan momentos difíciles, y en el caso de los niños, es tarea de los adultos poder identificarlas a fin de ayudarlos”, aseguró la profesional. E insistió en que “tenemos que escuchar a nuestros jóvenes que dan signos cada vez que se sienten mal, sin encontrarle un sentido a la vida y tenemos que estar alertas para poder ayudarlos”.

Entre esas señales mencionó el hecho de que pasa mucho tiempo encerrado, no participa en clase, no quiere bañarse ni compartir tiempo con la familia.

También Emily Azar habla de las señales, y acentúa que “es importante la escucha, la no desestimación, la percepción de cómo se valora a sí mismo, las cosas que plantea como difíciles de manejar, y no desconocer la importancia que tienen los problemas para esa persona”.

“Para los niños, muchas cosas que nosotros no consideraríamos un problema son muy importantes al momento de sobrellevar la angustia, y es fundamental que tengan a su lado personas mayores con quien comunicarse”, puntualizó. Analizó que “muchas veces los padres se enojan porque los chicos no se expresan, y por ahí ellos tienen tanto miedo y tanta angustia de defraudar a los papás que lo que hacen es no contárselo y salir a buscar contención en otras personas”.

“Cuando hablamos de prevención no es importante quién, sino que haya quien pueda escuchar, sostener y contener la angustia en el momento, para buscar la ayuda profesional, y sobre todo estar pendiente de las señales como las frases negativas, el aislarse, no hablar, estar mucho tiempo encerrado, comportarse de una manera huidiza”, sostuvo.

 

 

“El momento en que se cree

que no hay otra salida”

La licenciada Azar sostiene que “el suicidio es la salida última de la angustia, es el momento en que se considera que ya no hay otra salida más que se termine todo”, lo que se potencia cuando la persona es adolescente. “Es la segunda causa de muertes en la adolescencia, y Argentina está en el cuarto lugar en el mundo en cuanto a la tasa de suicidios. En 2003 hubo el mayor índice de suicidios, más allá de que va en aumento la tasa”, graficó. Respecto de las causas, aseguró que “es variable, no es una sola. Puede ser por situaciones graves, por consumo de sustancias, hechos traumáticos, la situación social, como por ejemplo chicos que están en orfanatos. También tiene que ver con la percepción singular de que se acaban todos los recursos que tiene la persona para afrontar una determinada situación”.