Que no le teme a quién enfrentará en las elecciones de octubre porque va “a ganarle a cualquiera” y está “preparado para gobernar hoy”. Que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no debería tener problemas con su programa económico porque él propone “un ajuste fiscal mucho más profundo”. Y que la Argentina está entrando en un “cambio de época”. Esas son algunas de las definiciones con las que se despachó Javier Milei ayer, en el día posterior a su triunfo en las PASO, un fenómeno que nadie vio venir (Ver aparte).

A lo largo del raid mediático que mantuvo tras las primarias, el candidato a presidente más votado (con el 30,28% de los sufragios) se refirió, entre otros temas, al acuerdo del Gobierno con el FMI. En ese sentido, sostuvo que los problemas del oficialismo con el organismo crediticio se debieron a que “nunca puso en orden las cuentas fiscales”. Agregó que “el miedo es una técnica muy utilizada por la política. Lo ha hecho el kirchnerismo y Juntos por el Cambio. Frente a la falta de propuestas e ideas recurren a meter miedo”.

Entonces, advirtió: “El FMI no debería tener problemas con el programa que planteamos, que es un ajuste fiscal mucho más profundo que el que ellos plantean. Lo más importante es la convicción. Tenemos claro el diagnóstico”.

En su plan de Gobierno, presentado días antes de las elecciones primarias, el candidato liberal adelantó que, de asumir la Presidencia, su primera medida será reducir el Estado la mínima expresión. Anticipó que eliminará todos los ministerios, menos los de Economía, Justicia, Interior, Seguridad, Defensa, Relaciones Exteriores, “Infraestructura” (en referencia al de Obras Públicas). La “gran innovación”, dijo, sería la creación del ministerio de “Capital Humano”. El Ministerio de Capital Humano aglutinaría a los actuales ministerios de Salud, Desarrollo Social, Trabajo y Educación.

Consultado sobre su perfil, Milei se definió como “un economista promercado” y sintetizó su fórmula en “Estado limitado, comercio libre y respeto a la propiedad privada”.

Rumbo a las elecciones de octubre, dijo que continuará “hablándole de frente a los argentinos acerca de cómo terminar con estos problemas que nos aquejan hace cien años y también creemos que una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”.

También le respondió a quienes atribuyeron la devaluación y la suba del dólar registrada ayer a su triunfo: “No es que sube el dolar. Lo que pasa es que baja el peso. Y la razón es una sola: la emisión monetaria descomunal llevada adelante por este gobierno de delincuentes que nos roba 25 mil millones de dolares todos los años con emisión”, dijo e insistió: “Por eso nos da lo mismo a quien enfrentemos en octubre. Vamos a ganarle a cualquiera porque somos los únicos que sabemos lo que hay que hacer, sabemos cómo hacerlo, tenemos el coraje para hacerlo y porque la mayoria de los argentinos ya se dio cuenta que una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”.

En esa línea, se mostró “convencido de que hay un cambio de época” y consideró que la sociedad halló en él “un vehículo que le permite encontrar una solución al fracaso de la política. Argentina ingresó al siglo XX siendo el país más rico del mundo, hoy hay 45% de pobres y 10% de indigentes: es una catástrofe y los políticos tienen la soberbia de pretender que nadie los critique”, apuntó Milei, que volvió a machacar que el país está a las puertas “del fin del modelo de la casta”.

Por otro lado, destacó a Mauricio Macri, con quien dijo tener “un excelente vínculo” y que fue el “único” que lo llamó para felicitarlo. En cambio, se diferenció de Patricia Bullrich, a la que identificó como parte de las “operaciones” que realizaron contra él en el último tiempo. Y descartó un virtual acuerdo con JxC “porque tiene elementos dentro de sus estructuras que son absolutamente inviables como la UCR o la Coalición Cívica o partes del Pro, que son socialistas con buenos modales”.

No obstante, invitó: “Todos los que quieran adherirse a este proyecto liberal son bienvenidos”. Y concluyó: “De lo que se trata es de reconstruir la Argentina y que de acá a 35 años volvamos a ser una potencia mundial”.