Como cada 26 de diciembre, la localidad de Sumamao, departamento Silípica, se vistió este lunes de amarillo y rojo para venerar a San Esteban, y cientos de promesantes llegaron caminando, en vehículos, corriendo y a caballo con la emoción a flor de piel para agradecer o pedir las bendiciones para sus familias, en una fiesta que conjuga la religión, la historia, las costumbres y la tradición.

Unas semana antes comienzan los preparativos para la gran fiesta, ya que la imagen del Santo está por unos días en la localidad de Maco, a donde también llegan los fieles, desde donde es llevado en peregrinación hasta Sumamao, lugar al que llegó este domingo, y fue recibido con bombos, música y aplausos.

“Es una fiesta popular” y “lo que vemos en el pueblo santiagueño es gratitud”, dijo a Télam el padre Juan Carlos Quiñones, de la orden franciscana, y a pesar de brindar ahora sus servicios en Rosario, siempre está en esta festividad para las celebraciones y bendecir a los feligreses.

“San Esteban es un santo muy venerado, muy querido, muy cercano al pueblo, que peregrina en Santiago del Estero y la gente le tiene mucha devoción”, explicó el sacerdote.

Los fieles, desde horas tempranas, hicieron largas colas para tomar gracia de San Esteban, una imagen rodeada de flores, en un altar en donde las lágrimas son una muestra de la emoción de los promesantes que al arrodillarse o tocar la imagen afirmaron que les genera una suerte de alivio y contención.

Una de ellas fue Paola, de 36 años, que llegó con sus tres hijos, desde el barrio Juramento, de la ciudad capital santiagueña, para “agradecer y pedir salud para toda mi familia”, dijo a Télam.

“Siempre venimos, mi tío nos sabía traer, él ahora ya no está, pero nosotros seguimos viniendo, porque San Esteban está en nuestros corazones”, agregó con lágrimas de emoción.

Don Rolando, de 73 años, es de Árraga y esperaba en la cola con su esposa y su cuñada, para tomar gracias.

“Hace muchos años que venimos. Él (por el santo) siempre nos dio bendiciones y ahora agradecemos y pedimos por la salud”, explicó.

Para don Rolando, San Esteban significa mucho en su vida y cuando se le pregunta qué significa, sólo atinó a decir que “es un milagroso”.

Familias completas arribaron para la festividad, abuelos, padres, tíos, hijos, nietos, generaciones y generaciones. Una de ellas fueron los Gramajo, Alejandra y Lucas, son del barrio General Paz, ciudad capital, quienes llegaron con una gran imagen del santo para ser bendecida.

“Cada 26 venimos sólo a agradecer, agradecer que uno está vivo. Pedir por salud, porque sin salud no hay nada”, sostuvo Alejandra.

La devoción se observaba en cada uno de los promesantes, que en algunos momentos llegaban corriendo desde varios kilómetros y vestidos con banderas o cintas amarillas y rojas.

Desde la Ruta 9 hasta ingresar a la localidad de Sumamao hay unos 10 kilómetros, que algunos fieles lo hicieron caminando o corriendo, especialmente grupos de jóvenes con camisetas deportivas afines a algún club local.

“En Sumamao la devoción debe estar desde 1860, por ahí. Fue pasando de generación en generación, mi abuela me hizo conocer esta devoción cuando tenía 6 años y ahora ya tengo 68”, comentó el sacerdote Juan Carlos Quiñones.

Doa Hortencia Jurez y Padre Juan Carlos Quiones Foto Emilio Rapetti
Doña Hortencia Juárez y Padre Juan Carlos Quiñones. / Foto: Emilio Rapetti
“La fe la transmiten los abuelos, muchas personas mayores que traen a sus nietos y eso va a quedar en la memoria de los niños”, explicó.

Sin embargo, dijo que ahora observa que “esa gratitud está en los jóvenes. Son muchos los muchachos que vienen, especialmente que tienen esa vitalidad para peregrinar ya sea caminando o corriendo”.

“San Esteban es uno de los primeros santos reconocido por la Iglesia, está fundamentado en las sagradas escrituras y el murió confesando a Jesús, derramando su sangre. Por eso es mártir”, explicó el padre franciscano, que no dudó en enfatizar que “San Esteban está en el corazón del pueblo. El muere perdonando a sus enemigos”, y por eso “podríamos pedirle que nos ayude en la reconciliación con nuestros hermanos”.

Quiñones brindó un mensaje de fin de año, al indicar que “terminando este 2022 debemos reflexionar sobre la familia, ver en San Esteban su martirio, que derramó su sangre perdonando a sus enemigos; y así tiene que ser esa reconciliación, de estar bien con todos y estar en paz”, concluyó.