El equipo de Lionel Scaloni ganaba 1 a 0 con gol de penal de Messi, pero una ráfaga al comienzo del segundo tiempo les dio a los asiáticos un triunfo que nadie esperaba

Un gol gracias a un penal que llegó a instancias del VAR (que poco a poco va “matando” al fútbol, quitándole su esencia) y ocho off sides (con ese número superó el total de fueras de juego que había tenido en todo Rusia 2018). Sólo eso había mostrado Argentina durante el primer tiempo.

Si bien nadie imaginaba que Arabia Saudita podía torcer la historia en un puñado de minutos del inicio del complemento, algunas alarmas se habían encendido en torno a un rendimiento argentino que no ofrecía garantías.

Los goles de Saleh Al Shehri y de Salem Al Dawsari, en los ocho primeros minutos del complemento, dejaron a un país estupefacto; pero también desnudaron las falencias de un equipo que durante gran parte de este proceso había mostrado signos de que no estaba del todo firme del medio hacia atrás.

En su inicio en la Copa del Mundo, el equipo no estuvo a tono con la efervescencia de sus hinchas. Pareció atado de pies y manos, sin ideas y sorprendido por un planteo rival que nadie imaginó.