Dos personas fallecieron en el derrumbe de un edificio de tres plantas del barrio de Floresta. Se trata de una niña de 12 años y de un joven de 19, padre de un bebé de 19 días que se salvó de la tragedia. Al menos otra persona, una mujer de 72 años, seguía desaparecida al cierre de esta edición. En el lugar vivían alrededor de 120 personas, entre 30 y 40 familias hacinadas en pequeñas habitaciones construidas en altura, que terminaron por hacer ceder dos losas de la parte central del edificio. Aunque siguen los trabajos en el lugar, el jefe de Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires confirmó que entre los escombros «no se encontraron personas vivas atrapadas».

Las familias comenzaron a sentir ruidos cerca de las 22 30 del martes. Le siguió el polvo que empezó a caer del techo. Algunos, incluso, hicieron a tiempo para agarrar algunas cosas y huir del inmueble de Avenida Rivadavia y Lacarra. El resto no llegó. Lo que cedió, explicó al mediodía de este miércoles Walter Gómez Diz, director general de la Guardia de Auxilio y Emergencias de la Ciudad, fue una de las vigas mayores de la parte central. «Está totalmente desprendida y cayeron dos losas. Todo lo que estaba apoyado en esas losas quedó en el aire”, informó en rueda de prensa Gómez Diz, quien indicó que el frente del lugar se mantuvo intacto y sin riesgo de desprendimiento. El hombre también precisó que «acá había 120 personas».

Fuentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) confirmaban ya por esas horas la muerte de dos personas halladas entre los escombros: un joven de 19 años y una niña de 12. La nena, identificada como Gabriela, asistía a la Escuela N°1 de la calle Ramón Falcón al 4100. Era alumna de séptimo grado y desde la escuela organizan una colecta solidaria para recaudar fondos para el sepelio. Además juntan alimentos, ropa y otros elementos para su familia. También realiza una colecta la Escuela N°13 de Floresta, a la que asistían dos niños sobrevivientes del derrumbe. El joven fallecido, en tanto, fue identificado como Jefferson. Más tarde, desde el Hospital Santojanni informaron que era el padre de un bebé que se salvó de la tragedia por el cuidado de su madre, también de 19 años.

«Hay una señorita que tiene un bebé de 19 días y lo tenemos en nuestra terapia intermedia en buen estado. Ya se está alimentando y se le hicieron todos los estudios correspondientes: laboratorio, ecografía y radiografías», aseguró ante los micrófonos Gabriel Carqueijeda, subdirector del Santojanni, en la mañana del miércoles. El médico precisó que el bebé se salvó porque «fue abrazado por la madre y ella tiene varias escoriaciones y algunas heridas, mientras que la madre de esta joven, de 54 años, también tiene algunas escoriaciones y heridas». Carqueijeda indicó, además, que a la joven ya le habían avisado por esas horas que el fallecido era el padre de su hijo.

«Estaba en el baño cepillándome los dientes con mi hija. Salimos y unos minutos después escucho un estruendo fuerte, el baño se desplomó. Agarré a mi hija y mi mujer, intenté sacarlas por abajo pero no pude porque estaba lleno de tierra, así que me las llevé a la terraza», relató a la prensa Marvin, uno de los vecinos del edificio. Alrededor de 40 personas tuvieron que ser rescatadas de la zona crítica del derrumbe, la mayoría por la terraza. 25 de ellas fueron atendidas por el SAME y hubo 15 traslados a los hospitales Álvarez, Piñero, Santojanni y Vélez Sársfield. De ellos, sólo dos permanecían internados con lesiones hacia la tarde del miércoles, pero sin riesgos mayores.

Por la tarde, en tanto, desde el GCBA indicaban que eran tres las personas desaparecidas: una mujer de 72 años, un varón de 42 y otro de 19. Entre los vecinos y vecinas del lugar, en tanto, no estaban seguros de que los dos hombres estuvieran en el edificio al momento del derrumbe. La situación de la mujer de 72 años llamada Felicitas, por el contrario, fue advertida por sus propios familiares, que ya en horas de la mañana comenzaron a pedir información sobre su paradero, cuando los trabajos de rescate se habían detenido por el peligro de un derrumbe mayor. Miguel, su hijo, dijo que había visto a su madre el día anterior y que la mujer «vivía en una habitación» del lugar.

También sostuvo que la familia recorrió todos los hospitales a los que fueron trasladados los heridos pero no hallaron a su madre. Felicitas vivía sola y era conocida como la «abuelita» de las familias del lugar. Al mediodía, tras reanudar la búsqueda, el jefe de Bomberos de la Ciudad, Juan Carlos Moriconi, sostuvo que «no se encontraron personas vivas atrapadas» y agregó que sólo queda «mover los escombros para verificar si hay personas fallecidas». Luego del mediodía la búsqueda volvió a detenerse ante el peligro de más derrumbes. Se espera que durante el jueves los trabajos puedan seguir con grúas que remuevan desde arriba los escombros.

En el edificio de Lacarra y Rivadavia vivían alrededor de 120 personas. Se trata de entre 30 y 40 familias trabajadoras, en su mayoría de la actividad textil o vendedores ambulantes, distribuidas en habitaciones de dos por cuatro metros o poco más. «Éramos una familia común como cualquiera, no teníamos ni un taller ni máquinas», aclaró en este sentido Marvin, trabajador de un depósito de una empresa textil, ante algunos rumores que por la mañana indicaban que en el lugar podía haber un taller clandestino.

Algunas de las habitaciones eran originales del edificio de unos cien años de antigüedad, otras se fueron construyendo desde entonces hacia arriba, en altura, en espacios que las familias iban ocupando o subalquilando ante la necesidad de una vivienda, una postal que no es extraña en la Ciudad de Buenos Aires. Hace sólo tres meses, por caso, un edificio de similares características se prendió fuego en el barrio de Villa Ortúzar y murió una mujer de 72 años. Allí vivían hacinadas más de 20 familias trabajadoras que perdieron todo, y muchas de ellas debieron dormir en la Plaza 25 de Agosto durante varias noches. En el caso de Floresta, las losas no resistieron el peso.