Hoy, en Termas Nuestra Historia, queremos rescatar el valor documental de la fotografía y, mucho más, cuando esas imágenes fueron tomadas por una gran artista visual como Annemarie Heinrich, que visitó Río Hondo en una época de gran movimiento social y cultural, marcada por el auge turístico y el Festival de Cine de fines de los años 50.
A través de su cámara podemos volver a mirar aquella Termas: sus calles, sus hoteles, sus visitantes y también la vida cotidiana de quienes habitaban la ciudad.
Entre quienes dejaron ese tipo de huellas en la historia visual argentina estuvo Annemarie Heinrich, una de las grandes fotógrafas del país. Y entre los lugares que quedaron bajo su mirada estuvo Termas de Río Hondo. Su paso por nuestra tierra permite asomarse a una Termas de otros tiempos.
El nombre de Annemarie Heinrich quedó asociado para siempre a la fotografía argentina. Nacida en Alemania en 1912 y radicada desde muy joven en Argentina, construyó una trayectoria extraordinaria como retratista de actores, músicos, bailarines y personalidades de la cultura.
Por su estudio de Buenos Aires pasaron algunas de las figuras más conocidas de la vida artística argentina. Pero detrás de esa fotógrafa de celebridades existía también otra mirada: la de una mujer que viajaba, observaba paisajes y registraba personas y escenas de la vida cotidiana.
El Archivo IIAC de la Universidad Nacional de Tres de Febrero conserva parte de ese enorme patrimonio y allí aparece una referencia que resulta especialmente significativa para nuestra historia: una serie denominada “Río Hondo”.

Las imágenes conservadas permiten reconstruir distintos aspectos de nuestra ciudad allá por fines de la década del 50.
Que podemos encontrar en las imágenes dejadas por la prestigiosa fotógrafa?: Está el paisaje. Está el río. Está el antiguo Grand Hotel. Y están también las personas: mujeres con canastos, niños, vendedores de pescado y habitantes de la zona aparecen frente a su cámara. Son imágenes que, más allá de su indudable valor artístico, funcionan hoy como documentos de una sociedad que ya no existe de la misma manera.
Mientras muchas imágenes turísticas de aquellos años buscaban mostrar los hoteles, el Casino o el Dique, la cámara de Heinrich también se detuvo en las personas que formaban parte de aquella comunidad. Son pequeños fragmentos de una vida social que difícilmente hubiera quedado registrada con tanta precisión de otro modo.
Y allí aparece una de las grandes riquezas de estas fotografías: permiten recordar que detrás de la ciudad turística existía otra ciudad, formada por vecinos que trabajaban, comerciaban, cocinaban, caminaban y criaban a sus hijos.
Entre las fotografías conservadas por el Archivo IIAC aparecen también imágenes de la fachada del Grand Hotel, con automóviles estacionados sobre la calle. La escena parece sencilla. Sin embargo, para quienes hoy recorremos las calles de Termas, esas imágenes tienen un enorme poder evocador.
La Termas de aquellos años también comenzó a ocupar un lugar particular dentro del mapa social y cultural argentino. La ciudad no solamente recibía turistas que buscaban tratamientos termales. También se convirtió en escenario de acontecimientos vinculados al cine y al espectáculo. En 1958 se realizó el Primer Festival de Cine Argentino de Río Hondo, acontecimiento que reunió a importantes figuras de la cinematografía nacional.

Y allí volvió a aparecer Annemarie Heinrich.
El Archivo IIAC conserva documentación sobre una exposición titulada “Historia del Cine Argentino”, inaugurada el 27 de julio de 1958 en el marco del Festival del Cine Argentino en Termas de Río Hondo. Su presencia no fue, por lo tanto, la de una visitante ocasional. Heinrich llegó con su obra y la mostró en la propia ciudad.
También existen en su archivo fotografías relacionadas con aquel mundo cinematográfico: actrices, figuras del espectáculo y protagonistas del festival.
Una de ellas registra a Federico Valle, uno de los pioneros del cine argentino, junto a una llama durante el festival. La escena tiene algo profundamente termeño.
El cine nacional y el paisaje termeño de esa época compartiendo una misma fotografía. Entre las imágenes atribuidas a Heinrich aparecen también fotografías de Elvira García Ríos, actriz, tomando sol en Termas de Río Hondo. Las figuras del cine contribuían, además, a instalar a Río Hondo en el imaginario nacional.
Para quienes nacieron varias décadas después, estas fotografías ofrecen algo que ningún relato escrito puede proporcionar por sí solo. Quizás esa sea la mayor virtud de la fotografía documental. Quien aparece frente a la cámara muchas veces no sabe que está dejando memoria.
Las fotografías de Heinrich permiten imaginar a la Termas de mediados del siglo XX como una ciudad situada entre dos mundos.

Por un lado, la tradición. Por otro, una ciudad turística que crecía y comenzaba a recibir visitantes de distintos lugares del país. Ese encuentro fue moldeando buena parte de la identidad que Termas conservaría durante las décadas siguientes.
Hoy, cuando recorremos una Termas completamente transformada, las fotografías de Annemarie Heinrich adquieren una dimensión que quizás no tenían cuando fueron tomadas.
Ya no son solamente fotografías. Son testimonios visuales de una ciudad que cambió. Por eso, recuperar estas imágenes significa también recuperar una parte de la historia social de Termas de Río Hondo.
Quizás podamos imaginar a Annemarie Heinrich caminando por aquella Río Hondo con su cámara y descubriendo, como ocurre con todo buen fotógrafo, que una ciudad nunca es una sola. Son varias a la vez: la de las postales, la de los visitantes, la de los hoteles y también de quienes la habitan. Estamos entrando, por unos segundos, en aquella Termas.
Una Termas de calles diferentes, de otros rostros y otras costumbres.
Una ciudad que ya no existe exactamente como entonces, pero que todavía puede reconocerse en muchos de los rasgos que construyeron su identidad.
Fuentes principales: Archivo IIAC–UNTREF, Fondo Annemarie Heinrich; MUNTREF, colección fotográfica; Revista de Estudios Curatoriales; Biblioteca Nacional Mariano Moreno y documentación histórica sobre el Festival de Cine de Río Hondo de 1958.
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