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Bajo el quebracho: los orígenes del Casino de Termas

En el corazón de Las Termas hay un edificio que, más que ladrillos y columnas, guarda historias de glamour, apuestas y noches interminables de tango y risas. El Casino de Termas, inaugurado el 9 de julio de 1943, es mucho más que un ícono arquitectónico: es el símbolo de una ciudad que aprendió a mirarse al espejo de la modernidad sin perder el encanto de pueblo.

La historia comienza mucho antes de que se encendieran las luces de neón. Según las crónicas, la primera bola giró en 1921, en una rústica ruleta instalada por Francisco “Paco” Ordóñez bajo la sombra generosa de un quebracho. Turistas y vecinos se reunían allí, en pleno campo, para curarse con las aguas termales… y tentar la suerte. Aquellas primeras reuniones fueron el germen de un fenómeno social que crecería con la ciudad.

La popularidad del juego empujó al casino a buscar un techo digno:

  • 1924 – Se muda al Hotel Del Alto, su primera sede formal.
  • 1934 – Llega al Hotel Termas Naranjo, en un salón construido especialmente para recibir al público apostador.
  • 1938 – Se instala en el Hotel Italia, ya con una sala amplia y elegante.

El verdadero salto ocurrió cuando Ordóñez, el catalán Aureliano Ors y el financista cordobés Bermúdez decidieron “construir el edificio propio”, como recuerda el arquitecto Ramón Lencina. Así nació el actual edificio, inaugurado el 9 de julio de 1943 con un evento de gala.
Se dice que la noche de estreno tuvo a Francisco Canaro o Rodolfo Biaggi animando la velada. Hombres de traje y corbata, mujeres con tapados de piel, una confitería repleta y peluquería para quienes quisieran llegar impecables: Termas ya no era un caserío, era una ciudad en ascenso.

Las décadas siguientes fueron la época dorada. Por su escenario pasaron Pedro Maffia, Osvaldo Pugliese, Alfredo de Angelis y hasta la voz inmortal de Mercedes Sosa. No era solo un sitio de apuestas: era el gran teatro social de la región, un lugar donde la música, el glamour y el juego se fundían en una experiencia inolvidable.

En 1946, el casino pasó a ser parte de Lotería de Beneficencia de la Nación, y en 1961, gracias a las gestiones del gobernador Eduardo Miguel, fue transferido a la provincia de Santiago del Estero. Así, el Casino de Termas pasó a ser patrimonio de todos los santiagueños, consolidándose como motor turístico y cultural.