La comunidad de Las Termas de Río Hondo despide hoy con profundo pesar a uno de sus ciudadanos más comprometidos y queridos: el Contador Emilio Flores. Su partida deja un vacío inmenso no solo en el ámbito profesional, sino fundamentalmente en el seno de la Iglesia y en la vida de cientos de jóvenes rurales que encontraron en su obra un futuro posible.
La vida de Emilio Flores estuvo indisolublemente ligada a la figura del sacerdote Rolando Nadeau, a quien consideraba «como un hermano»
Cautivado por las homilías de Nadeau, Flores no se limitó a ser un feligrés más; asumió el liderazgo como presidente del Consejo Parroquial y fue consagrado por el obispo Sueldo como ministro de la palabra y de la comunión en los años 80.
Juntos, contador y sacerdote, recorrieron los rincones más remotos del departamento en una camioneta, sorteando senderos para llevar la palabra de Dios y celebrar misa incluso bajo la sombra de un algarrobo», como lo comentó en una entrevista al programa Miradas hace algunos años
Sin dudas que uno de los logros más significativos de su trayectoria fue la creación del Albergue Parroquial. Flores fue pieza clave en la gestión del edificio donado por Micaela Marengo, defendiendo el proyecto de destinarlo específicamente a los niños del «monte adentro» que no tenían acceso a la educación por las distancias.
También siempre fue recordado por sus ex alumnos de la Escuela de Comercio donde se desempeñó varios años.
Más allá de su aporte técnico preparando legajos de alumnos, Flores asumió un rol paternal: cada jueves brindaba charlas a los residentes como un «padre de familia», complementando la formación espiritual que Nadeau impartía los martes.
A pesar de sus múltiples ocupaciones en su estudio privado, fue el contador de los Misioneros de La Salette en Argentina y Bolivia, y miembro del Consejo Económico de la congregación con sede en Córdoba.
Un hombre de familia y convicciones En sus últimos años, aunque disminuyó su ritmo de actividad eclesiástica para disfrutar de sus nietos, nunca abandonó sus convicciones
Emilio Flores se va dejando una impronta imborrable, no solo por haber sido el administrador de los recursos materiales de la Iglesia, sino por haber sido un constructor de esperanzas. Como él mismo expresó en vida, sentía la satisfacción de haber dejado un «rastro»
, una huella que hoy la comunidad de Las Termas honra con gratitud y silencio.
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