Hay decisiones que cambian el rumbo de una vida. Algunas son planificadas durante años; otras surgen de manera inesperada. Para Alicia María Camarata y Lucio Conrado Avellaneda, el destino los llevó desde Buenos Aires hasta Termas de Río Hondo, donde encontraron la tranquilidad y la felicidad que hoy disfrutan.
La historia de esta pareja comenzó en Buenos Aires. Se conocieron, se enamoraron y, apenas cinco meses después, decidieron casarse. Desde entonces han compartido una vida juntos, construyendo una familia y atravesando distintas etapas, siempre acompañándose mutuamente. Recientemente, esta inquebrantable unión celebró 55 años de casados, más de medio siglo de compañerismo que sigue fortaleciéndose cada día.
Hace dos décadas, una propuesta familiar cambió sus planes. Un hermano de Lucio adquirió un campo en la zona de Guampacha y le pidió ayuda para supervisarlo. Lo que inicialmente parecía una estadía temporal terminó convirtiéndose en una decisión de vida.
“Nos vinimos y nos gustó mucho”, recuerda Alicia. Aunque contaban con otras posibilidades para radicarse, el encanto de la región y la calidad de vida que encontraron en Termas los convencieron de quedarse definitivamente.
Con sus hijos ya adultos —uno radicado en Estados Unidos y otro en Buenos Aires— la pareja eligió construir una nueva etapa lejos del ritmo acelerado de las grandes ciudades. Hoy aseguran que no cambiarían su lugar por ningún otro.
“Vivimos tranquilos, felices y muy bien. No nos vamos más de acá”, afirma Alicia con una sonrisa que refleja el cariño que siente por la ciudad.
Más allá de los paisajes y el crecimiento que ha experimentado Termas de Río Hondo en los últimos años, Alicia destaca especialmente la calidad humana de quienes la rodean. Durante un delicado problema de salud que atravesó meses atrás, encontró en sus vecinos un apoyo invaluable.
“Los vecinos son maravillosos. Gracias a ellos me han cuidado mucho. La verdad es que vivo muy feliz acá con mi esposo”, cuenta emocionada.
Como toda vecina comprometida con su comunidad, también menciona algunas cuestiones por mejorar, como la falta de iluminación en su cuadra debido a luminarias averiadas. Sin embargo, ese inconveniente no empaña la valoración positiva que tiene sobre la ciudad.
“Cada día parece que está más linda”, resume.
La historia de Alicia y Lucio es una de las tantas que reflejan cómo Termas de Río Hondo no solo atrae visitantes, sino que también conquista corazones. Lo que comenzó como un viaje circunstancial terminó convirtiéndose en un hogar definitivo, donde el amor, la tranquilidad y la solidaridad vecinal escriben cada día un nuevo capítulo.
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