Miguel Ángel Vargas, conocido en Termas de Río Hondo por su nombre artístico, Carlitos Ariel, llegó a la ciudad en 1991 junto a su esposa Irma Esther Torres y sus hijos. Lo que comenzó como un viaje para acompañar a un cantante de tango terminó convirtiéndose en una historia de vida profundamente ligada a la música, la cultura y el turismo termeña.
La historia de Miguel Ángel Vargas e Irma Esther Torres en Termas de Río Hondo nace casi por casualidad.
En 1991 llegaron desde Córdoba, donde desarrollaban su actividad musical, acompañando a un cantante de tango. La propuesta parecía sencilla: permanecer aproximadamente un mes y realizar presentaciones.
Pero al llegar descubrieron que el supuesto contrato no existía.
La situación los dejó prácticamente sin recursos, en una ciudad que desconocían y con sus hijos pequeños. Los primeros días fueron difíciles y la solidaridad de algunos trabajadores y vecinos resultó fundamental para que pudieran atravesar ese momento.
“Nosotros no somos de Termas, pero a Termas la sentimos y la queremos como que fuera nuestra”, expresó Carlitos Ariel durante la entrevista.
Cuando parecía que el regreso era inevitable, apareció una persona que terminaría siendo decisiva en aquella historia.
Un antiguo conocido del cantante de tango los encontró en Termas y los acercó a un comedor donde pudieron recibir ayuda. Poco después, mientras realizaban una presentación musical, otro encuentro cambiaría definitivamente el rumbo de la familia.
El entonces diputado provincial doctor Guzmán se acercó al lugar al ver la cantidad de personas reunidas alrededor de la música.
Después de conocer su situación, les hizo una propuesta que todavía recuerdan: “Ustedes no se van más de acá”.
La ayuda se transformó en una casa para vivir, movilidad para trasladar sus pertenencias y contactos que permitieron que aquella familia pudiera comenzar a establecerse.
A partir de allí, la música hizo el resto. Llegaron nuevas presentaciones, vínculos con familias de la ciudad y una comunidad que, según recuerdan, les abrió las puertas desde el primer momento.
Carlitos y su familia conservan especialmente el recuerdo de vecinos que les brindaron comida, alojamiento, trabajo y acompañamiento cuando todavía eran recién llegados.
Con el paso de los años, Carlitos Ariel se convirtió en una figura reconocida dentro del movimiento cultural y turístico de Termas.
A lo largo de 35 años, según relató, participó y organizó más de 200 eventos particulares y utilizó sus vínculos con artistas y personas de distintos puntos del país para generar actividades que permitieran atraer visitantes a la ciudad.
Para él, la música no es solamente un espectáculo. Es también una herramienta para generar movimiento turístico, brindar oportunidades a otros artistas y colaborar con quienes trabajan alrededor de cada evento.
Su preocupación aparece especialmente cuando habla de los pequeños emprendedores, feriantes, músicos y bailarines que dependen del movimiento turístico.
“Mi familia alegra a la gente. A mí lo que me interesa es que venga gente a las Termas”, explicó.
Una mirada desde la experiencia
Con 75 años y décadas de contacto directo con turistas, Carlitos asegura haber aprendido a reconocer sus necesidades, inquietudes y expectativas.
Considera que el turismo está cambiando y que la ciudad debe adaptarse a nuevos públicos, especialmente frente a visitantes que llegan con mayor información, conocen otros destinos y tienen expectativas diferentes sobre los espectáculos y servicios.
Su mirada también alcanza a la cultura. Plantea la necesidad de fortalecer los intercambios culturales con otras ciudades y provincias, generando circuitos que permitan que artistas termeños puedan salir a representar a la ciudad y, al mismo tiempo, recibir delegaciones de otros lugares.
Para Carlitos, esos encuentros tienen un efecto que va mucho más allá del escenario: significan turistas que llegan, comen en un restaurante, compran un producto, se alojan en un hotel y generan movimiento para distintos sectores de la economía local.
La historia de los Vargas también es una historia familiar. Irma estuvo a su lado desde aquellos primeros años y fue parte activa de la trayectoria musical. Sus hijos y nietos también permanecen vinculados a la música y acompañan las actividades que continúa desarrollando.
Entre ellos destaca especialmente a su nieto, a quien describe como un músico de gran talento y alguien que constantemente lo sorprende con sus conocimientos.
Después de más de tres décadas, aquella familia que llegó a Termas sin saber siquiera si tendría trabajo terminó construyendo aquí buena parte de su vida.
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