2 de septiembre de 2026

Río Hondo News

Las Noticias de Las Termas de Río Hondo

«Termas es todo lo que está bien»

Las primeras visitas fueron circunstanciales. Roxana y Alejandro, oriundos de la zona de San Martín, José León Suárez mas precisamente, en Buenos Aires, conocieron Termas de Río Hondo durante sus viajes hacia Salta. Al principio se quedaban una noche. Después fueron dos o tres días. Más adelante, una semana.

La ciudad comenzó a ocupar cada vez más espacio en sus viajes y, casi sin darse cuenta, también en sus proyectos.

“Nos gustó mucho la ciudad, la gente, la vida de acá, al ritmo que nosotros llevábamos en Buenos Aires”, contaron durante la entrevista.

El contraste con la vida que llevaban en el conurbano fue determinante. Habían dejado atrás una rutina marcada por las distancias, el trabajo y las corridas cotidianas. Buscaban otra manera de vivir y, especialmente, otra realidad para sus hijos.

Hace 11 años tomaron una decisión que significó un cambio profundo: dejar Buenos Aires y establecerse en Termas.

No llegaron con una red familiar que los esperara. El núcleo familiar tuvo que comenzar prácticamente desde cero y el desarraigo fue una de las partes más difíciles de la experiencia.

El comienzo tampoco fue sencillo desde lo laboral. Llegaron en abril y en mayo abrieron su negocio, atravesando rápidamente la temporada turística. Cuando esta terminó, encontraron una ciudad diferente a la que habían conocido como visitantes.

Hoteles y comercios cerraban temporalmente y aquella imagen generó incertidumbre.

Roxana recordó incluso haber llamado a su madre con la intención de regresar. La respuesta que recibió fue contundente: debía afrontar la decisión que había tomado.

El tiempo terminó demostrando que aquella crisis inicial era apenas una etapa del proceso de adaptación.

“Me voy a Buenos Aires y necesito volver”

Hoy, la relación con la ciudad es completamente diferente.

Los viajes a Buenos Aires continúan, principalmente para visitar a familiares, pero después de permanecer algunos días allí aparece una sensación que antes parecía imposible: las ganas de regresar.

Para Alejandro, incluso existe un momento particular durante el viaje de regreso que marca esa sensación de pertenencia.

Al ingresar a Santiago del Estero y percibir el olor a leña y carbón, siente que está llegando a casa.

Es uno de los detalles cotidianos que muestran cómo un lugar puede transformarse en hogar mucho más allá del tiempo de residencia.

La adaptación de sus hijos fue otro de los grandes desafíos.

El mayor llegó a Termas con 13 años y durante los primeros tiempos estaba convencido de que, al cumplir los 18, regresaría a Buenos Aires. Con el paso de los años, aquella idea fue cambiando.

Hoy tiene 24 años y, según cuentan sus padres, incluso incorporó la tonada local.

La hija menor llegó cuando tenía apenas cinco años. Actualmente cursa el tercer año de la secundaria, participa de actividades vinculadas al folclore y ya tiene incorporadas muchas de las costumbres y formas de hablar propias de la comunidad.

La transformación de sus hijos terminó siendo también una señal para los padres: aquella ciudad a la que habían llegado como foráneos se había convertido en parte de su identidad familiar.

La cercanía de una comunidad

Entre las diferencias que más valoran respecto de Buenos Aires aparece la cercanía en los vínculos.

El saludo de alguien que no conocen, el trato cotidiano con docentes, preceptores o autoridades y la posibilidad de encontrarse con distintas personas en espacios comunes son situaciones que, para ellos, forman parte de una vida mucho más comunitaria.

“Es pueblo chico, es familiar, todos nos conocemos”, describieron.

También destacan que esa cercanía se trasladó a la vida familiar. Mientras en Buenos Aires Alejandro trabajaba como chofer de línea hasta muy tarde y los tiempos compartidos eran más reducidos, en Termas pudieron recuperar momentos cotidianos juntos.

Hoy comparten almuerzos y cenas y disfrutan de una dinámica familiar diferente.

“Termas es todo lo que está bien”

Si tuvieran que resumir en pocas palabras lo que encontraron en esta ciudad, la respuesta aparece casi naturalmente: paz, seguridad y la cordialidad de su gente.

La decisión de dejar Buenos Aires implicó resignar algunas seguridades y asumir un riesgo. Tenían vivienda, obra social y trabajo estable. Aun así, entendieron que necesitaban otra vida.

Once años después, la conclusión es clara.

Cuando se les pregunta si volverían a vivir en Buenos Aires, la respuesta es contundente: no quieren irse de Termas.

“Creo que es nuestro lugar en el mundo”, expresaron.

Y finalmente encontraron una definición que resume toda la historia: “Termas es todo lo que está bien”.