La historia de Matías Turello con Termas de Río Hondo comenzó en 2009, cuando llegó para acompañar a su padre en un emprendimiento hotelero. Su familia ya estaba vinculada al turismo desde la década del 90, primero a través del transporte y las agencias de viajes y luego con la decisión de incursionar en la hotelería.
Termas apareció entonces como una posibilidad entre distintos destinos turísticos.
Su madre fue quien viajó inicialmente a la ciudad y alquiló un hotel en 2008. Un año después, Matías llegó para acompañar a su padre y comenzó a involucrarse directamente en la actividad.
Su formación también estaba relacionada con la gastronomía. Había estudiado para chef en Buenos Aires y durante sus primeros años en Termas combinó la administración del establecimiento con el trabajo en la cocina, preparando comidas para grupos y turistas particulares.
Los primeros tiempos estuvieron marcados por una dinámica particular. Matías llegaba aproximadamente a mediados de mayo y permanecía hasta septiembre u octubre, coincidiendo con la temporada turística. Luego regresaba a Buenos Aires para continuar con su actividad junto a su hermano.
Pero mientras transcurrían los años, la relación con la ciudad comenzó a cambiar.
Uno de sus primeros vínculos con la comunidad surgió a través del deporte, especialmente del pádel. Ese espacio le permitió conocer personas y construir amistades que se mantienen hasta la actualidad.
También descubrió una característica que, según recuerda, fue determinante para sentirse cómodo: la calidez y hospitalidad de la gente.
“Llegás y te dicen vení dos o tres días y te invitan a comer seis asados”, recordó entre risas.
Para alguien acostumbrado a la vida de Buenos Aires, aquella cotidianeidad representaba una experiencia diferente: una comunidad donde los vínculos sociales se construyen rápidamente y donde el visitante puede sentirse parte.
Durante sus años de residencia y trabajo, Turello fue testigo directo de la transformación urbana de Termas.
Recuerda calles que antes eran de tierra, sectores que todavía no tenían el desarrollo actual y una ciudad que fue modificando progresivamente su infraestructura, especialmente en espacios como la costanera y distintos sectores urbanos.
Ese crecimiento también modificó la percepción que tenía de la ciudad.
Lo que inicialmente era un destino donde pasaba parte del año terminó convirtiéndose en un lugar donde decidió establecerse definitivamente.
Hace aproximadamente cinco años dejó de regresar a Buenos Aires durante los períodos de descanso. Actualmente viaja solamente para visitar a sus hermanos y sobrinos y, después de permanecer unos pocos días, aparece una sensación que resume el cambio: quiere volver a Termas.
Su experiencia en distintos destinos turísticos también le permitió desarrollar una mirada crítica sobre las posibilidades de crecimiento de Termas.
Uno de los ejemplos que menciona es Federación, en Entre Ríos, donde observa cómo la incorporación de nuevas propuestas permitió modificar la estacionalidad turística y generar movimiento durante diferentes épocas del año.
Desde su perspectiva, Termas todavía tiene posibilidades de ampliar su oferta y generar nuevos motivos de visita.
Entre las alternativas menciona el desarrollo de propuestas culturales, religiosas y vinculadas al bienestar, además de aprovechar mejor lugares y atractivos que ya existen.
También considera que sería importante contar con espacios donde los visitantes puedan conocer la historia de la ciudad, su origen y evolución, incluso a través de un museo o propuesta similar.
Pensar una ciudad para todo el año
Para Turello, uno de los grandes desafíos consiste en continuar trabajando para que Termas tenga atractivos capaces de convocar visitantes durante todo el año.
Su experiencia reciente en Ushuaia reforzó esa mirada. Allí observó cómo las excursiones y propuestas turísticas están integradas a la experiencia del visitante y generan actividades alrededor de los distintos puntos de interés.
La comparación, aclara, no pasa simplemente por copiar otros destinos, sino por observar qué funciona y pensar qué alternativas pueden adaptarse a la realidad de Termas.
En esa búsqueda aparecen también conceptos como el turismo de bienestar y la necesidad de contar mejor la propia historia de la ciudad.
Al hablar del 72° aniversario, Turello eligió un mensaje que excede al turismo. Planteó la necesidad de recuperar la unidad como comunidad y dejar de lado las divisiones que, según su mirada, muchas veces se profundizan a través de las redes sociales y la discusión política.
Su propuesta apunta a que el sector público, los empresarios y la comunidad puedan trabajar en conjunto por un objetivo común: el crecimiento de Termas de Río Hondo. “Tenemos que estar un poquito más unidos como sociedad”, sostuvo.
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