La fe volvió a ser protagonista en Villa Río Hondo, donde la comunidad celebró la festividad de Nuestra Señora del Pilar con una convocatoria que reunió a familias de la localidad, vecinos de Termas de Río Hondo y peregrinos de distintos parajes del departamento.
La jornada tuvo como uno de sus momentos destacados el desfile de las caballadas, una expresión de la tradición gaucha que acompaña el homenaje religioso y que convoca cada año a agrupaciones dispuestas a recorrer varios kilómetros para participar de la celebración.
El mal tiempo no impidió el desarrollo de las actividades. Algunos jinetes llegaron después de recorrer aproximadamente 15 kilómetros desde Termas de Río Hondo, bajo una lluvia intensa, pero con la satisfacción de cumplir con una tradición que mantienen desde hace años.
Los jinetes destacaron el crecimiento de la organización y la presencia del público, que acompañó el desfile durante la jornada.
La participación de las caballadas constituye uno de los rasgos distintivos de esta celebración, donde la cultura criolla y la religiosidad popular se encuentran en una manifestación que atraviesa generaciones. Para muchos de los jinetes, llegar hasta Villa Río Hondo significa renovar una promesa, agradecer o mantener viva una costumbre familiar.
Desde las primeras horas de la mañana, los vecinos trabajaron para recibir a quienes llegaban caminando, en bicicleta o a caballo. La jornada comenzó con oraciones y continuó con la recepción de peregrinos provenientes de distintas zonas, entre ellas La Soledad, Amicha y Termas de Río Hondo.
Uno de los gestos destacados fue la entrega de mate cocido y pan casero, preparados con aportes solidarios de los propios vecinos.
La programación contempló las actividades religiosas, la misa y la procesión, en una jornada que se extendió durante varias horas y que tuvo como eje el homenaje a la patrona del pueblo.
La devoción a la Virgen del Pilar tiene un significado especial para esta comunidad.
Entre los testimonios recogidos durante la cobertura, vecinos que actualmente residen en Termas de Río Hondo compartieron la emoción de regresar cada año a la celebración. Para algunas familias, la festividad es una tradición heredada de sus padres y abuelos, vinculada a sus orígenes en localidades y parajes de la zona.
Los reencuentros con familiares y conocidos, muchos de ellos después de largos períodos sin verse, muestran otra dimensión de la celebración: el sentido de pertenencia que permanece a pesar del paso del tiempo y de los cambios en la vida de las comunidades.
La jornada volvió a reflejar la importancia de la religiosidad popular en el interior santiagueño, donde las fiestas patronales mantienen vivas las expresiones de fe, la solidaridad entre vecinos y las costumbres que identifican a cada pueblo.
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