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Cuando los ómnibus llegaban al corazón de Termas

La calle Hipólito Yrigoyen todavía tenía mucho de pueblo. Un automóvil avanza por la calzada, algunas personas caminan por las veredas y, en primer plano, un hombre observa la escena junto a un caballo. Al fondo se adivina el paisaje abierto que rodeaba a la ciudad.

Y entre todos esos detalles aparece una pista fundamental para reconstruir una parte de la historia del transporte de pasajeros en Termas de Río Hondo: los ómnibus llegaban al centro mismo de la ciudad.

La fotografía está identificada como una “Vista Parcial” de Las Termas y, de acuerdo con la reconstrucción realizada por el arquitecto Ramón Casimiro Lencina, habría sido tomada alrededor de 1950. El punto puede ubicarse en Hipólito Yrigoyen, casi Rivadavia.

A la derecha aparece el Grand Hotel, una de las referencias edilicias más importantes de aquella zona. Más atrás, según la identificación aportada por Lencina, se distingue el Hotel Bilbao. Del lado izquierdo quedaban otros locales comerciales y el Cine Termas, mientras que el Hotel San Miguel no alcanza a verse en el encuadre.

La escena permite entender algo que hoy resulta difícil imaginar: el movimiento de pasajeros no necesitaba una gran estación para hacerse visible. El transporte formaba parte de la propia calle.

Antes de que existiera una estación de ómnibus como las que conocemos actualmente, la parada de los servicios funcionó en la zona de Yrigoyen, entre San Martín y Rivadavia. El lugar que alguna vez recibió a viajeros y colectivos es reconocido hoy por los vecinos por otra actividad comercial.

Los documentos conservados permiten asomarse también a la dimensión que había adquirido ese movimiento.

Uno de los avisos de la época enumera varias empresas de ómnibus que comunicaban Santiago, Termas y Tucumán. Allí aparecen, entre otras, El Turismo, El Tucumano y La Unión, mientras que El Argentino ofrecía servicios entre Santiago y Termas.

No se trataba de un servicio ocasional. Los horarios muestran varias salidas y llegadas durante la jornada. El punto de partida podía ser una plaza céntrica, una confitería o determinados puntos urbanos de Santiago y Tucumán.

Esos pequeños avisos comerciales dicen mucho más de lo que parece. Muestran que Termas estaba integrada a un circuito de transporte regional y que los visitantes podían llegar directamente al centro de la localidad.

La fotografía tiene además un valor especial porque permite observar cómo se relacionaban transporte, hotelería y actividad comercial.

El Grand Hotel domina la escena. Según la referencia aportada por Lencina, su construcción corresponde a 1948/49, por lo que su presencia ayuda a ubicar temporalmente la imagen en los primeros años de la década siguiente.

La ciudad que aparece en la fotografía todavía tiene una escala muy distinta. Las construcciones son bajas, las calles tienen otra fisonomía y, detrás del tejido urbano, el paisaje abierto ocupa buena parte del horizonte.

El hotel, los comercios, el cine y los colectivos forman parte de una misma escena: la ciudad turística creciendo alrededor de sus visitantes y de los servicios que necesitaban quienes llegaban.

Una publicación sobre turismo de mediados del siglo XX describía a Las Termas como un centro de balneoterapia moderno, con hoteles y casas de pensión, y señalaba su conexión mediante servicios de ómnibus con Santiago del Estero.

Hay otro detalle que vuelve especialmente interesante esta imagen.

El colectivo estacionado en la calle no es solamente un vehículo antiguo. Es una pieza que permite imaginar cómo era llegar a Termas cuando el viaje terminaba prácticamente en medio del movimiento cotidiano del pueblo.

Hoy, con la nueva Terminal de Ómnibus inaugurada hace unos dias, esa relación entre la ciudad y el transporte vuelve a ocupar un lugar importante, aunque en una escala completamente diferente.

Y hay una coincidencia que merece detenerse a mirar.

En el nuevo edificio, un mural recupera precisamente la imagen de aquel antiguo colectivo. Como si la ciudad hubiera encontrado una manera de llevar hasta su nueva puerta de entrada una pequeña pieza de aquella Termas que recibía pasajeros en plena calle.

La fotografía original permanece como documento. El mural la transforma en símbolo.

Quizás dentro de varias décadas alguien vuelva a mirar ambas imágenes y se pregunte cómo era aquella ciudad que aparece detrás del colectivo.

Para entonces, la respuesta seguirá estando en fotografías como esta: en los hoteles, en los comercios, en los carteles, en las calles y también en esos viejos ómnibus que, mucho antes de las grandes terminales, traían viajeros directamente hasta el corazón de Termas.

Investigación y reconstrucción a partir de la fotografía histórica, los documentos de horarios de ómnibus y los aportes del arquitecto Ramón Casimiro Lencina. La fecha aproximada de la fotografía —alrededor de 1950— se presenta como una estimación y no como una datación documental definitiva. El Archivo IIAC de la Universidad Nacional de Tres de Febrero conserva, además, fotografías antiguas del Grand Hotel de Río Hondo, lo que constituye una referencia documental para el período. archivoiiac.untref.edu.ar